Más de 15 mil personas marcharon hoy en la capital del sureño estado de Chiapas en solidaridad con el pueblo hondureño y con el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), intervenido la víspera por la policía federal.
Tuxtla Gutiérrez, México, 12 oct (PL)
La manifestación también reclamó respeto a los derechos de los pueblos originarios de América Latina, denunció la problemática que enfrenta el magisterio en México y celebró la resistencia popular a 517 años del llamado descubrimiento de América, dijo a Prensa Latina Marcos Tello, del Movimiento de Liberación Nacional (MLN).
Maestros, trabajadores de la salud, organizaciones campesinas y sociales, representantes de comunidades indígenas de Chiapas y de algunos otros puntos del país salieron del monumento a la Diana Cazadora en la capital chiapaneca, expresó.
La marcha de protesta fue la conclusión del Encuentro de Pueblos Originarios y Organizaciones Campesinas de México, que sesionó en ese territorio, y tuvo acciones similares de respaldo en los estados de Guerrero y Michoacán, afirmó el líder de izquierda.
En la declaración final de la cita también se demanda el retorno de la constitucionalidad en la vecina nación hondureña y en el orden nacional respeto al SME, que exige la derogación de un decreto gubernamental que plantea la liquidación de la compañía Luz y Fuerza del Centro (LyFC).
"El gobierno decidió destruir LyFC para entregarla a los grandes capitalistas nacionales y extranjeros", consta en el texto aprobado en Tuxtla Gutiérrez.
Al respecto, el documento llama a escalonar acciones en todo el país para generalizar paros cívicos que puedan desencadenar, si es preciso, una huelga general.
Asimismo, denuncia el aumento de la desigualdad en el país, que ahora tiene seis millones más de pobres, un alza del desempleo y la caída de los ingresos en un 30 por ciento.
Los asistentes al encuentro rechazaron, además, la aplicación generalizada del Impuesto al Valor Agregado en un dos por ciento y el paquete presupuestario propuesto por el gobierno para 2010.
Por otra parte, señalaron la necesidad de defender la soberanía de los recursos naturales y cerrar las compañías mineras canadienses, estadounidenses y mexicanas que, según consta en el texto, explotan el suelo nacional.
Por último, adoptaron como alternativa económica el proyecto de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), en pos de fortalecer la unidad regional y reclamaron el derecho de los pueblos originarios a decidir el futuro de México.
"Hoy más que nunca la patria es América. En la actualidad, los problemas no se agotan ni se resuelven sin apelar a nuestra historia mesoamericana", expresa la declaración.